El amor es la piedra en el zapato que más nos gusta caminar

Texto: Esteban Demaestri
Ilustración: Maxi Falcone

el amor es la piedra - Maxi Falcone17 

Me levantó la pollera un poco y metió la mano. Me agarró la concha del culo para adelante. No me rozó ni me tocó, me manoseó como si fuera una puta. Y me gustó.

–¿Qué hacés, boludo?

No me dio bola. Dejó la mano ahí como si fuera una toallita, y con la otra me agarró una teta por arriba de la remerita. La remerita, odio que se me peguen los términos que usa él. Son tan básicos los hombres, no distinguen una musculosa de una remera, para ellos todo es lo mismo.

Le corrí la mano y me enganchó la bombacha. La tanga se me metió hasta el fondo. Me revienta que se ponga así de calentón. ¿Por qué no puede hacerme una caricia? No puede.

Le empujé la mano para abajo, con un poco de mala gana.

–¿Qué pasa? ¿No querés nada? Si te pusiste medio cachond…

–Nooo. Así no… –casi me hago la Mirtha, pero me iba a tomar en joda e iba a querer seguir.

–¿Y cómo entonces?

–¿Y cómo entonces? ¿Me jodés? ¿Qué soy, tu trolita?

Se enculó y no me habló más. Siempre igual. Que se joda si no entiende. Nunca entiende.

29

Ahora llega y me da un besito así nomás, como que me saca de encima. Hace nueve días que no me insinúa nada. Siempre que empieza con esa estrategia de besitos mínimos es porque se enojó, pero no pasan ni dos días y todo vuelve a la normalidad.

Pero ya lleva mucho, no sé qué onda. ¿Tanto puede durarle lo del otro día? Si siempre discutimos por lo mismo, tampoco es para tanto. ¿Se habrá cansado de mí?

Ma’ sí, que se cague, él se lo pierde. Con las ganas que tengo yo, hoy nos matábamos, pero no puede ser que siempre se salga con la suya y yo sea la que lo termina buscando como si fuera una perrita.

No sé, estoy media bajón. No afloja, el boludo. Capaz lo cansé con mi ignorancia, él que es tan leído. Me podría hablar por lo menos. Además, si le gusté así siempre, ¿qué le pasa ahora?

35

–Vos que sos tan estudiado, al final sos un primitivo…

–A ver… decime, ¿cuándo estuviste con un tipo que no fuera primitivo? Todos somos primitivos, nena… Vos pensá que tenemos que reproducirnos, tenemos la genética preparada para eso: las estadísticas dicen que son siete de ustedes por cada hombre… Entonces, imagináte que la naturaleza nos tiene al palo para poder procrear…

Re pajero la que me tiró, aunque capaz tenga razón.

–¿Me estás cargando, boludo? ¿Y vos me venís con que yo tengo que hacerme cargo de tu necesidad de preñar siete minas? ¿Sos loco? Si es por vos, se me sale la cadera…

–Bueee, tampoco es tan así… como si te estuviera encima como un perro… ¿Qué querés? ¿Que vaya a buscar a las otras seis minas?

–Andáaaa, no me corrás por izquierda, nenito, ehhh… Yo no te dije eso… te dije nomás que no me dan ganas cuando me agarrás así como si fuera tu putita… Faaaa, pum, bajá, adentro, tomá nena tomá, TOMÁ NENA TOMÁ, ahhhhhhh, leeeesssssTOOOOOOOOOO… Yo quiero caricias, cariño, amor, que seas dulce…

–¿Me estás jodiendo?… El otro día te traje flores y bombones, vimos una peli abrazados  y después me cortaste el mambo…

–Porque querías coger…

–¡Y lógico que quiero coger! ¿Qué voy a querer?

–¿Ves?… tengo razón…

–Yo también tengo razón… y hasta fundamentada por la ciencia…

–Pufff, ahístá, empezó otra vez el señor estudiado… Él que es medio médico viene con argumentos para explicar que es un neandertal…

–No empecés de vuelta con lo del podólogo…

–¿Eh? ¡Vos empezás!

–¿Yo? ¿Tas loca?

–¿Questoy  loca? Vos que siempre terminás con lo mismo… No podés superar lo del podólogo… ¿Qué culpa tengo yo que no tengas sentido del humor? Ya te dije que fue un chiste…

–¿Qué?

–Que fue un chiste…

–¿El qué?

–Lo del podólogo… la montaña que te tapa tooooodo el bosque…

–Árbol…

–Piedra, papel o tijera… jaaaaa… –me entré a reír porque me causó gracia. Estaba nerviosa, me miró con la peor cara de orto.

–¿De qué te reís?

–De piedrapapelotij…

–¿Qué gracia tiene eso?

–Yo qué sé, es como no, manzana… bah, no exactamente, pero… –estaba por explotar de bronca, lo miré y me entré a reír más fuerte.

Se enojó y se empezó a ir…

–Pará, no te enojés, es un chiste…

–Todo es chiste, lo del podólogo también…

–Lo del podólogo fue un chiste… ¿ves que te molesta todavía?

Se fue pegando un portazo. Re clásico. Yo sabía que todavía le molestaba lo del podólogo, pero no es para tanto. Aunque sí, no fue chiste.

1

–Soy podólogo…

–¡?… ¿Y de qué trabajás?

–De podólogo…

–Podólogo… poooo dóooo logo… ¿Existe eso? No lo puedo creer… yo siempre había pensado que era un mito…

–¿Un mito? ¿Mestás  cargando?

–Un mito… como eso de que te llamen un día de Ucrania y te digan que tenías un tatararecontratíoabuelísimo que estaba forrado en guita y vos sos el único heredero… Siempre le pasa a un amigo de un amigo… Mitos…

–Y eso qué tiene quev…

–Jamás pensé que iba a estar hablando con un podólogo… No es que siemmmmpre estoy pensando en los podólogos… pero son como los vampiros… yo que sé, nunca me imaginé que fueran algo cierto… Es más, si me apurás un poquito no te sé decir qué carajos hacen los podólogos… Igual vos sos podólogo, así que para qué me vas a preguntar qué son los podólogos si ya lo sabés… ¿Te enoja que te…?

–Nooo, todo bien… estoy un poco sorprendid…

–¿Viste?, yo también, pero al revés ¿Mentendés?… o sea…

–Sí, si, te entiendo, no te imaginaste nunca…

–Claaaaro, yo qué sé… imagináte que si una se entera que va a salir con un podólogo, antes que nada poray dice que no puede… invento una excusa y si te he visto no me acuerdo… O por lo menos googleaba qué carajo eras… mirá si resulta que la podología es la ciencia que se ocupa de sacar cuerpos de ataúdes que nadie reclama, y resultás un pervertido… Pero ya sé que no… ¿no?

–¿No hubieras venido si te decía q…

–Jaaaaaa… Sí, yo creo que sí… pero una se espanta un poco… no sé… no te cruzás un podólogo todos los días… ¿Están en la cartilla? ¿Yo puedo ir a atenderme con vos por ejemplo? ¿O no son médicos?

–Sí, en realidad…

–Ahhh, son como enfermeros… bah, no sé…

–Claro, tendría que explicarte para…

–¿Pero ustedes están en consultorios… así en clínicas, donde atienden los otros especialistas?… ¿O tienen lugares propios?… Jaaaaaaa, ¿jodéme que se juntan todos los podólogos así como en un club secreto…? Me mueeeero…

–No sé si me estás cargando o…

–Nooo, jaaaaa, perdón… ¿me estoy poniendo pelotuda, no?… Es que, sí, yo escuché a mis tías hablar del podólogo una vez, pero no me quedó claro… en mi barrio había una pedicura, que es lo mismo ¿no?

–Nooo, no exactamente…

–¿Ah, no? Claaaaro, qué boluda, si tienen distinto nombre… vos serías como más estudiado…

–Msí, ponele… no import…

–Ayy, claro, sos un médico entonces, sí… y yo podría ir a… bah… ¿qué es lo que hacés exactamente?

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