Un pancho en la vereda

Ilustración: Ignacio Spotti
Texto: Gabriela Cancellaro

un panchoNo puedo escribir este cuento.

Miren a ese nene.

Mírenlo.

Mírenlo bien, un rato largo, si pueden, si aguantan.

Mírenle los brazos, las piernas, mírenle el hambre tan ahí a la vista.

Mírenlo y después vuelvan.

¿Entienden? ¿Es que ustedes podrían ponerse a imaginar una historia viendo a ese nene? ¿Podrían meterse en su cabeza? ¿Se animan a intentar imaginar qué siente? ¿A pensar lo que piensa, si es que puede pensar? ¿Puede pensar la gente con hambre? ¿Pueden pensar en algo más que comer?

Yo no sé, no puedo imaginarme nada. Todo lo que me imagino me parece pueril, choto, equivocado. Si convierto a este nene en un personaje de un cuento me siento cómplice, me sé cómplice, todos somos cómplices, por más que pensemos que hacemos lo que podemos y que no hacemos nada malo porque no le sacamos la comida de la boca. No sé qué le pasa en la cabeza a alguien que tiene tanta hambre.

¿Qué harán los nenes como este nene todos los días en su cabeza? ¿En qué pensarán?

¿Podrá imaginar? ¿Imaginará, por ejemplo, que es un pirata? ¿Sabrá qué es un pirata?

¿Lo habrá sabido alguna vez, antes de tener tanta hambre? ¿Habrá no tenido hambre, alguna vez? ¿Y si no tuvo hambre, y lo supo, podrá recordarlo? ¿Soñará que es un pirata, este nene? ¿Podrá soñar? ¿Podrá dormir, con tanta hambre, un nene así? ¿Cuántas neuronas mata por día tener tanta hambre? ¿Tendrá lugar suficiente para pensar en algo más que en el hambre?

¿Entiende ese nene que se muere, que se está muriendo con una inminencia que da miedo, y que nadie va a hacer nada para que eso no pase? ¿Sabe que su vida o su muerte no le importan a nadie? ¿Eso lo hará llorar? ¿O sólo llora de hambre? ¿Le dará bronca ver a tipos como ese tipo, el de la buzarda al aire, el que come un pancho ahí atrás y mira para donde está él pero no lo ve a él, a ese nene que come unas medialunas que alguien tiró en el cordón de una vereda? Porque si lo viera, tendría que dejar de comer para siempre. Tendría que dejar de comer como un acto de justicia. ¿Le dará bronca al nene esa indiferencia asesina?

O por ahí ese nene sabe, sabe que se muere, y espera la muerte como un alivio, como una liberación, como un irse de este lugar en el que él no existe para nadie, en el que todos estamos comiendo comida chatarra en la vereda y no lo vemos, no lo miramos, no lloramos, no agarramos este mundo y lo tiramos a la mierda y empezamos uno nuevo en el que nenes como este nene existan sólo en dibujos, y en recuerdos tristes.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: